SEGUNDA VISITA
En esta visita me tocó trabajar en la sala pequeña junto a mi compañera Kathya. La semana pasada nos preparamos y coordinamos en traer fichas sobre el gusto, tema del día, y las dividimos previo a trabajar. Ya en la sala teníamos que cantar y las dos nos moríamos de nervios, pero obtuvimos las fuerzas necesarias para que las palabras salgan. Yo en mí decía "Valeria, hazlo por ellos. No pienses que te veras ridícula, solo hazlo". Al final entre risas logramos cantar y vi que por lo menos 3 niños se divertían así que me puse feliz. Empezamos a repartir las fichas y habían 3 niños que no querían hacer nada, pero los que sí se entusiasmaban al pintar los dibujos que les brindamos. Con Kathya nos encariñamos de una niña en especial que a cada rato nos jugaba bromas, me divertí muchísimo charlando con ella y su mamá. Note que muchos niños pintaban muy bonito por lo que les empecé a dar fichas con dibujos más complicados con la excusa de entablar conversaciones, pero me respondían muy seco y no llegue a tener una conexión con todos excepto la pequeña niña cuyo nombre se me hace difícil recordar. De todo lo vivido este día aprendí a ser más paciente y comprensiva con aquellos niños que no quieren participar de las actividades. Se la situación por la que viven y el dolor que cargan que simplemente no le toman interés al trabajo que nos la pasamos buscando para que sea el más adecuado, pero como decía debo ponerme en sus zapatos y dejarlo pasar. Además para la siguiente visita, buscaría fichas que podrían interesarles más. Durante mi trabajo, tocaba la hora de inyectarles la quimio. En lo personal me pongo muy nerviosa al ver agujas, pero si logro tranquilizarme. El problema fue que había un niño que empezó a llorar porque no quería recibir la medicación y la doctora cogió su brazo para darle y al ver que el niño intentaba forcejear, sentí mucho pánico. Al final un señor le habló y recibió su tratamiento. Me encanto que entre padres se ayudaran, hablaban sobre sus hijos y como se iban, además de apoyarse unos a otros como lo que hizo el señor con el paciente. Yo creo que en los momentos más difíciles siempre es bueno hablar con aquellos que están pasando lo mismo, para saber como están saliendo adelante, escucharlos y aplicar en tu vida lo que rescatas de cada uno, incluso alguien puede aprender de lo que dices generando un ambiente de hostilidad.

Muy buena reflexión, Valeria. No cabe duda de que el mejor aprendizaje lo aprenden viviendo y dando testimonio de cada experiencia. En el camino seguirás encontrando retos que deberás asumirlo con paciencia, voluntad y amor, tal como mencionaste.
ResponderEliminarEs momento de ofrecer más por y para los niños que atienden y acompañan. Para ello, tienes tu carisma, tu espíritu solidario y vocación de servicio.